7/11/2001 – COPARTICIPACIÓN DEL IMPUESTO A LAS TRANSFERENCIAS FINANCIERAS ( Ley de Cheques).

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL DIPUTADO NACIONAL HECTOR POLINO, EN LA SESION DEL DIA 7 DE NOVIEMBRE DEL AÑO 2001, CON MOTIVO DEL PROYECTO DE LEY QUE ESTABLECE LA COPARTICIPACIÓN DEL IMPUESTO A LAS TRANSFERENCIAS FINANCIERAS ( Ley de Cheques).

Sr. Presidente (Rodil).- Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por la Capital.

Sr. Polino.- Señor presidente: estamos tratando la coparticipación de un impuesto con el que nuestro bloque nunca estuvo de acuerdo, porque para nosotros el problema del déficit fiscal no se resuelve con mayores cargas impositivas sino con políticas activas que apuesten a la producción y al trabajo.

            Coincido con el presidente del bloque de la primera minoría cuando dijo que la derogación de este artículo no es catastrófica, porque lo que realmente va a llevar a la catástrofe es la política económica que implementaron el gobierno anterior y el actual. Basta ver que tanto con planes de competitividad como sin ellos la crisis se agudiza todos los días.

            Analicemos los siguientes números que son más elocuentes que las palabras. Entre enero y septiembre de este año hubo 1.018 pedidos de concursos de acreedores, y en esto están incluidas America TV, Musimundo, Coreo Argentino, LAPA, Massera, Chocolate Bariloche, Costera Criolla, Club Ciudad de Buenos Aires, etcétera. La cantidad de cheques rechazados acumulada en los primeros nueve meses de este año asciende a 2,4 millones; esta cantidad supera en un 20 por ciento a los cheques voladores del mismo período del año anterior. Los bancos previsionan como posibles pérdidas futuras el 13 por ciento del total de los préstamos bancarios, mientras que hace un año esa cifra era del 9 por ciento. El porcentaje de préstamos bancarios en situación de morosidad asciende al 15 por ciento, lo que equivale a 10.350 millones de pesos. La caída de la emisión de obligaciones negociables fue del 55 por ciento. Si tuviera tiempo, podría continuar con esta enumeración.

            El sistema político institucional argentino es un sistema federal, pero esto es más teórico que real. Elo sistema impositivo argentino -sobre todo a partir del año 1935, cuando se edicta la primera norma de coparticipación de impuestos- es más unitario que federal. Tenemos que revertir esta tendencia, porque las actividades económicas se generan en los territorios provinciales y porque hoy los principales servicios -los hospitales públicos y la educación, luego que la Nación los transfirió a los estados provinciales, son obligaciones de las provincias.

            Es cierto que la Nación tiene grandes necesidades de carácter financiero, pero también esas necesidades las tienen los estados provinciales. Por eso nuestro bloque votó afirmativamente en general este proyecto, y procederá de igual forma en la votación en particular.

            Lo haremos para que este perverso impuesto -que ya está en vigencia, y que la Nación está cobrando- sea coparticipable.

            Además, deseo señalar que el señor ministro de Economía y el señor jefe de Gabinete de Ministros hace unos meses urdieron una maniobra, efectuando una falsa acusación contra todo el movimiento cooperativo y mutualista del país. Lo hicieron aparecer como tramposo, porque facilitaba sus estructuras -según ellos- para que las empresas del sector lucrativo descontasen los cheques en esas entidades, con el fin de eludir el pago de este gravamen.

            Públicamente pedí en esta Cámara que tanto el señor ministro de Economía como el señor jefe de Gabinete de Ministros dieran a conocer los nombres de esas entidades, porque era posible que existiera alguna. Sin embargo, sin la acusación concreta y sin que pudieran ejercer derecho a defensa, se las condenó a todas, y todas tienen que pagar este impuesto.

            No se hizo la discriminación que debió haberse efectuado entre lo que es una empresa de carácter capitalista y lo que es una empresa que forma parte del sector de la economía social. En este atropello que viene efectuando el Poder Ejecutivo todo vale.

            Cuando planteé esta cuestión en el recinto, el señor diputado Baglini manifestó que se iban a efectuar las acusaciones correspondientes ante la justicia. Yo no conozco ninguna acusación; sería bueno conocerlas, porque en todo caso serán muy determinadas, ya que sin duda alguna no estarán incluidas todas las entidades del movimiento cooperativo y mutualista.

            Mientras tanto, el Estado de manera compulsiva y arbitraria está cobrando este impuesto a entidades que no están obligadas a pagarlo. Y no se trata de un privilegio, porque por su especial naturaleza jurídica estas entidades cooperativas no perciben fines de lucro. Tampoco tienen la posibilidad de pagar a cuenta de otros impuestos, como sí la tienen las empresas de carácter lucrativo.

            En consecuencia, si en este Parlamento no discutimos en serio la política que en materia económica se está aplicando, que constituye un apartamiento claro de lo que se prometió al pueblo durante la campaña electoral, el país no tendrá salida. Además, estas normas impositívas lo único que van a hacer es aumentar la recesión, porque para llegar a una política de pleno empleo y de reactivación del aparato productivo, generando nuevos puestos de trabajo que permitan al Estado recaudar más de manera genuina, es indispensable discutir en serio y consensuar entre todos los sectores políticos la aplicación de otra política económica y social.

           Está archiprobado que este modelo de sociedad conservadora y esta política que se viene implementando nos están llevando al desastre económico y social.

            En consecuencia, hago un llamado a la reflexión. Es cierto que tenemos que discutir responsable y seriamente, pero acerca de cómo salimos de la situación a la que ha sido llevado el país por una política insensata. De acuerdo con cifras que ha dado a conocer hace pocas horas el Banco Mundial, la diferencia que existía en nuestro país entre el 20 por ciento de la población más rica y el 20 por ciento de la población más pobre era en 1975 de siete veces y media. Hoy esa diferencia se ha duplicado ya que es de quince veces. Tenemos que reflexionar sobre esto.

            Estamos frente a un impuesto que habrá que derogar porque aumenta la recesión, como ocurrió con el “impuestazo”, con el cual debutó este gobierno. Pero como el impuesto está en vigencia nos pronunciamos a favor de que sea coparticipado; las provincias no tienen que continuar mendigando permanentemente a la Nación el pago de lo que les corresponde porque es en sus territorios donde se generan las actividades económicas que luego permiten a la Nación disponer de estos recursos. Debemos restablecer la equidad para que el país pueda crecer y llevar a cabo una política de desarrollo autónomo. De esta manera saldremos del estado de atraso, estancamiento y dependencia exterior en que lamentablemente nos encontramos.

           Por estas razones adelanto nuestro voto afirmativo en particular al proyecto en consideración.