Debate por el rol de las prepagas: piden privilegiar al “más débil” en el sistema de salud

Nota: Clarín  2/4/2020

La posibilidad de una intervención oficial en las clínicas privadas, para ponerlas a disposición de cualquier paciente en medio de la pandemia por el coronavirus​, encendió las alarmas en las compañías de medicina prepaga.

Los empresarios pusieron el grito en el cielo y, desde antes de saber los alcances de la medida, hablaron de una “lluvia de amparos” para evitarla.

También hicieron referencia a “consultas de los usuarios” para saber si podrán “asegurarles la prestación del sistema por el que han pagado”, incluso para afecciones que nada tiene que ver con la pandemia de Covid-19.

Este malestar tuvo una réplica en algunos beneficiarios. Pero enseguida desde la Casa Rosada descartaron una intervención de esa magnitud sobre el sistema privado y aseguraron que habrá sólo una resolución ministerial para crear una mesa de coordinación entre el sector público y el sector privado de la salud.

Las bromas, el racismo y las críticas pusieron el tema como Trending Topic (TT) en Twitter para las primeras horas de la tarde.

Pero ¿cuál es el límite entre el derecho a la salud en medio de una crisis mundial y el derecho de un acuerdo contractual entre privados? ¿Es una discusión de clase, una preocupación de consumidores o un problema de los empresarios?

Para Héctor Polino, abogado de Consumidores Libres, “en un periodo de crisis tiene que resolverse en favor del interés de la sociedad”.

Si bien existe una contradicción entre las partes, “tiene que resolverse en favor del más débil de esa relación de consumo”.

“En un periodo de crisis como el que atraviesa el mundo no se puede privilegiar el interés comercial o lucrativo de las empresas. Hay que contemplar el interés social de la población argentina”, opinó Polino.

Según el ex legislador, “la salud es un derecho y, en consecuencia, no puede primar sobre ese derecho -a la salud de la población en general- el interés económico particular de una empresa”.

“Tiene que primar el interés social por sobre lo privado. Las tres ramas; la pública, la privada y las obras sociales, los instrumentos de la salud tienen que estar al servicio del conjunto de la sociedad argentina”, insistió.

En el mismo sentido reflexionó Adrián Bengolea, de Usuarios y Consumidores Unidos, que consideró que “no habría incumplimiento del contrato si el prestador deriva al paciente a otra clínica, en el caso de no tener camas disponibles”.

“Se podría evaluar si no te están dando la prestación idéntica a la contratada pero, en este contexto de crisis global, es muy fina la línea. Hay que dar información clara y no generar confusión”, completó.