La canasta básica / En agosto, una familia tipo necesitó $20.868,93 para no ser pobre

Aumentó un 3,6% en un mes. La variación interanual fue del 36,9%, por arriba de la inflación

 

Nota: Clarín
20/09/18

 

Al ritmo de la inflación, las necesidades económicas de un hogar para cubrir sus gastos, siguen en aumento. En agosto, una familia tipo, necesitó $8.347,57 para comprar la canasta básica alimentaria (CBA), es decir, lo esencial para la subsistencia. Este conjunto de productos registró una variación mensual de 2,8% respecto de julio y de 33,6% a nivel interanual, según la información difundida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). La inflación en este lapso, fue superior: 34,4%.

Esa misma familia, en cambio, necesitó $20.868,93 para adquirir los bienes y servicios que incluye la canasta básica total (CBT),utilizada también para medir la pobreza. Esta canasta tuvo una suba de 3,6% en un mes, mientras que la variación interanual, resultó de 36,9% y también quedó por arriba de la inflación interanual.

En sintonía con éstos números, la dirección de Estadísticas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, reveló que el ingreso mínimo para que una familia tipo no sea indigente, en agosto, se ubicó en $10.252,48. Y en $20.937,90 para no ser considerada pobre.

La CBA que mide el organismo oficial, toma en cuenta los requerimientos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un varón adulto, entre 30 y 60 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades. Para determinar la CBT, el INDEC amplía la CBA e incluye los precios de otros bienes y servicios no alimentarios.

En la Argentina, el 25,7% de la población es pobre y el 4,8% se encuentra bajo la línea de indigencia. Es decir, no accede a la alimentación mínima indispensable para la vida.

Si bien en el último año, estos indicadores se redujeron a partir del crecimiento del empleo, hoy el aumento constante del costo de estas canastas de consumo por la inflación sumando al incremento del desempleo, estaría anticipando un retroceso en ese sentido. Más aún, teniendo en cuenta que los salarios y las jubilaciones aumentaron menos que la inflación promedio.

La inflación en los alimentos pega con más fuerza en la población de menores ingresos. Y es precisamente allí donde tuvo mayor impacto la devaluación. El relevamiento que hace todos los meses la entidad Consumidores Libres en supermercados y negocios minoristas de la Ciudad de Buenos Aires, mostró un aumento promedio de 3,97% durante la primera quincena del mes de septiembre. “Prácticamente el doble que en agosto del año pasado”, señaló Héctor Polino, titular de la entidad. Este conjunto de 38 productos acumula, en lo que va del año, un aumento del 27,21%.

Otra medición privada, que realiza mensualmente el Centro de Educación Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC) y que incluye más gastos respecto del relevamiento oficial, determinó que, en agosto, una familia de cuatro integrantes (que tiene un auto, una prepaga, que paga el colegio privados para sus hijos y es socia de algún club), necesitó ingresos por $52.039,36 para cubrir sus gastos.