21/5/2003 DR. ALBERTO MARIO CALETTI

 El Dr. Alberto Mario CALETTI es uno de los más grandes exponentes de los valores morales y principios éticos que debe poseer el individuo, no sólo por si mismo, sino también y, en mayor medida, aquel que ejerce la función pública.

 

 En dicha actividad, como titular de la Dirección General Impositiva predicó con el ejemplo, mostrándose con mayor rigidez para con él mismo y su entorno. Fue uno de los primeros directores generales que en lugar de impartir órdenes desde su cómodo despacho, recorrió todas las dependencias del país, preocupándose tanto por las necesidades de la institución como por las de los empleados, sin distinción de cargos o categorías. Asimismo fue él quien autorizó a salir a la calle a las primeras inspectoras mujeres dándoles un trato igualitario al de los hombres.

 

 Representando al Estado como síndico del Banco Nacional de Desarrollo trató de impulsar el desarrollo industrial oponiéndose a erogaciones ostentosas y no siempre productivas.

 

 Siempre respaldó sus fundamentos con amplios conocimientos y lógica absoluta que no permitía replica alguna.

 

 En su actividad universitaria fue Consejero de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y Consejero de la Universidad de Buenos Aires en un periodo brillante de ambas instituciones, interrumpido bruscamente en 1966.

 

 Como docente se relacionó con los alumnos mediante el trato de mutuo respeto y de intercambio de ideas y no en el principio absolutista de quien es profesor por cargo y no por naturaleza.

 

 En el ámbito profesional luchó incansablemente por la jerarquización de la profesión y en el reconocimiento de la calidad de capacitación recibida.

 

 También se ha destacado en el campo literario como un brillante tratadista de temas profesionales y académicos. No se detuvo ahí. Fue un gran investigador de la vida de Manuel Belgrano en particular y de la Historia Argentina en general e incluyó en su forma de ser el ideario de los hombres de Mayo.

 

 Queda como última mención el área más querida por él y en la cual desempeño cargos públicos (tales como) la Dirección Nacional de Cooperativas y la Subsecretaría de Acción Cooperativas) y docentes (creando la cátedra de entidades cooperativas).

 

 Con una gran vocación socialista, nacida de la inclinación por la justicia social y, fertilizada por la obra de Juan B. Justo y las exposiciones de Alfredo L. Palacios, el doctor Caletti consideró al cooperativismo como una excelente herramienta para que la mancomunión de esfuerzos tuviera una justa recompensa.

 

 Consagró gran parte de su vida a ello, sacrificando, muchas veces, el tiempo destinado al hogar para actuar en instituciones en forma desinteresada y gratuita, tratando de hacerlas llegar al éxito para beneplácito de sus asociados.

 

 El Dr. Caletti dejó cada uno de los cargos que ocupó sin ningún beneficio económico particular y, en varias oportunidades decidió cerrar su Estudio privado en aras de la ética, sufriendo los perjuicios lógicos que ello acarrea y nunca aceptó “sugerencias” de superiores que se oponían a sus principios éticos y morales.

 

 Tal vez por ello, hoy día, el Dr. Caletti puede caminar tranquilo por la calle, con la cabeza erguida y una sonrisa del deber cumplido que ilumina su rostro.