Otro “error” del Gobierno: en marzo sube 22% el agua

En una nueva “adecuación a la inflación”, el Gobierno planea aplicar un proyecto de ajuste tarifario y de eliminación de subsidios, presentado por AySA. El mes que viene, los aumentos rondarían entre el 22 y el 30%.

 
LA IZQUIERDA DIARIO
17/2/16
Por Julián Khé
@Juliankhep

El Gobierno avanza en lo que representa un nuevo golpe al bolsillo: a partir del mes que viene, las tarifas de los usuarios de Agua y Saneamientos Argentinos S.A. (AySA) aumentarían un 22%. También se pretende sacar subsidios a 1,5 millón de clientes, quienes por vivir en determinadas zonas reciben una quita del 25% del costo tarifario.

El aumento afecta a todos los usuarios de AySA, incluso aquellos que perciben la tarifa social. La ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, las zonas poblacionales más densas del país –más de 12 millones de personas-, serán alcanzadas por el ajuste.

Además, quienes reciben el subsidio del 25% por vivir en ciertas áreas, a lo largo de cinco bimestres irán perdiéndolo. Así, para este grupo que encierra a 1,5 millón de usuarios, en marzo la suba será del 30%. Luego, percibirán aumentos acumulativos del 6,3% en mayo, 5,9% en julio, 5,6% en septiembre y 5,3% en noviembre. En total, al finalizar el año terminarán pagando un 63% más que en la actualidad.

Estos serían los pilares de la Propuesta de Adecuación Tarifaria que AySA le entregó al Gobierno de Mauricio Macri el pasado 2 de febrero, según señala el diario Clarín. Si bien el plan no está aprobado todavía, desde la Subsecretaría de Recursos Hídricos le confirmaron a ese diario que “si hay cambios, van a ser menores”. Es decir que el ajuste sale o sale.

Hace algunos días, AySA acercó su proyecto a entidades de usuarios. En consecuencia, trece organizaciones publicaron un comunicado en donde se negaron a expresarse sobre el mismo, hasta que no haya una audiencia como la que se hizo con el gas. “Si todo es tan transparente como dicen, ¿por qué se niegan a explicarlo en detalle y debatir?”, se preguntó Héctor Polino, titular de Consumidores Libres.

En definitiva, la iniciativa hará que en marzo la factura media pase de los $297,60 actuales a $387,30 para los hogares que aún tienen el subsidio (unas 629 mil familias) y de $446,70 a $545 para los demás (1,1 millón), siempre entre los que no tienen medidor. Para los usuarios con medidor, el ajuste será de hasta 30%. Estos, a igual consumo, pasarán de $492 a $640,30 si estaban subsidiados y de $ 754,90 a $ 921 si no.

Se trata de valores bimestrales promedio: en algunas casas de alto consumo llegarán facturas de más de $1650. En el otro extremo, los usuarios con tarifa social pasarán a pagar aproximadamente $165,30 en zonas con subsidio y $288,50 en el resto de los barrios.

Este nuevo tarifazo se acumula con el aplicado en 2016, que implicó subas que promediaron el 297% y que llegaron hasta el 375%. El Gobierno defiende el nuevo ajuste con el argumento de que “va al ritmo de la inflación”. Por ahora, la idea es aplicarlo sin convocar a audiencia pública, al igual que los aumentos del año pasado. De encontrar fuerte resistencia, el Gobierno tal vez retroceda y se disculpe por un nuevo “error”.